El puerto es una pieza estructural para entender Santander. La ciudad no se explica solo desde sus playas o su fachada monumental: también desde una actividad marítima que organiza tráficos, infraestructuras, bordes urbanos y memoria laboral.
En el corpus, el Puerto de Santander debe funcionar como nodo de conexión entre la bahía, Puertochico, la Grúa de Piedra, los muelles, la estación marítima y las transformaciones contemporáneas del frente marítimo. Su lectura exige mantener juntas dos escalas: el puerto operativo y el puerto como paisaje urbano visible desde la ciudad.