Castilla-Hermida permite leer la expansión occidental de Santander como un corredor condicionado por el puerto, el ferrocarril, los accesos a la ciudad y la vivienda. Su forma alargada y su elevada densidad edificatoria no pueden separarse de esas infraestructuras.
La documentación urbanística municipal explica que los rellenos ganados a la bahía se destinaron principalmente al desarrollo portuario y a nuevos espacios residenciales. En este entorno, antiguos edificios productivos han adquirido usos documentales, culturales y cívicos, como la Biblioteca Central, el Archivo Histórico Provincial y el Centro Cívico Tabacalera.
La ficha utiliza un punto de orientación y no atribuye al barrio los límites ni la población del distrito censal más amplio en el que se integra.