La Catedral de Santander aporta una capa de profundidad histórica al centro urbano. Su posición sobre Somorrostro y la convivencia entre iglesia baja y templo superior permiten conectar la ciudad actual con el núcleo medieval y con las sucesivas reconstrucciones del casco histórico.

Dentro del catálogo se publica como monumento principal porque ayuda a enlazar arquitectura, topografía, memoria religiosa e historia urbana. También es una pieza útil para explicar por qué el incendio de 1941 no fue solo una catástrofe material, sino un punto de inflexión en la lectura del centro de Santander.