La forma de Mataleñas cuenta una historia geológica. El mar encontró una franja de roca más fácil de erosionar entre Cabo Mayor y Cabo Menor y abrió una ensenada profunda. La arena ocupa hoy el fondo de ese entrante; a ambos lados, los estratos inclinados muestran que la costa no retrocede de la misma manera en todos sus puntos.
Una cala abierta en rocas del Cretácico
Las rocas de Cabo Mayor y Cabo Menor alternan calizas arenosas y calizas margosas compactas. Se formaron con sedimentos depositados en una plataforma marina poco profunda durante el Campaniense, hace entre 83 y 72 millones de años. En ellas se han identificado fósiles de erizos de mar y esponjas. 1
La marga que aflora en el fondo de la playa se desgasta con mayor facilidad que las capas más resistentes de los cabos. Esa diferencia explica la profundidad de la cala. En bajamar se reconocen además una plataforma de abrasión modelada por el oleaje, la franja de arena intermareal y una acumulación de cantos por encima del nivel que alcanza el mar de forma habitual. 1
Dos acantilados con formas distintas
Los estratos discurren aproximadamente paralelos a la ensenada y cortan la línea de costa. Su inclinación produce dos perfiles diferentes. El acantilado del lado norte es más vertical y acumula grandes bloques a sus pies; el del lado sur sigue la pendiente de las capas y conserva una base más tendida, con menos bloques desprendidos. 1
Las fotografías tomadas en días tranquilos dejan ver la geometría de la roca bajo el agua. Con temporal, el mismo relieve canaliza el oleaje contra la base del cabo. Las imágenes documentan estados concretos del mar entre 2024 y 2025; no bastan por sí solas para medir una tendencia de erosión.
Bajar a la playa, mirar desde la senda
El acceso termina en una larga escalera que salva el desnivel del acantilado. La ficha turística municipal contabiliza más de 150 peldaños. 2 Esta condición limita el acceso de algunas personas y obliga a pensar la playa desde dos cotas: el arenal al nivel del mar y los caminos superiores, desde los que se observan la cala, Cabo Menor y la entrada de la bahía.
La Senda de Mataleñas enlaza este paisaje con Los Molinucos, el parque, Cabo Menor y el Faro de Cabo Mayor. 3 La pradera situada sobre la cala funciona como mirador informal. Desde allí se entiende que la playa forma parte de un borde costero continuo y no de una escena aislada.
Antes del parque y del campo de golf
La fotografía aérea del vuelo americano de 1956–1957 conserva un paisaje anterior a varios de los usos actuales. Cabo Menor no tiene todavía el trazado del campo de golf y la parcelación agraria de Cueto llega mucho más cerca de la costa. Al sureste de la cala se distingue la finca arbolada que precedió al parque público.
El Ayuntamiento abrió el Parque de Mataleñas al público en 1983. 4 La guía municipal atribuye el diseño de sus jardines y del estanque a Javier de Winthuysen, paisajista que trabajó sobre la antigua finca de Valdenoja. 3 Tres años después se fundó el Club de Golf Mataleñas. 5 La cala permaneció en el mismo lugar, pero cambió el modo de llegar, recorrer y usar las tierras que la rodean.
Las fotos actuales y la imagen aérea histórica permiten leer juntas esas dos escalas. La roca explica por qué existe la ensenada. Los caminos, el parque y las instalaciones explican cómo Santander convirtió parte de este borde litoral en espacio público. Mataleñas reúne ambas historias en pocos cientos de metros.
Notas
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Sociedad Geológica de España y Universidad de Salamanca, Geolodía 10 Santander, 2010, p. 5. ↩ ↩2 ↩3
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Turismo Santander, «Playa de Mataleñas», consultada el 15 de julio de 2026. ↩
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Turismo Santander, Rumbo Norte. Itinerarios por el litoral de Santander, 2025, pp. 9–10. ↩ ↩2
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Turismo Santander, «Parques y plazas de Santander», consultada el 15 de julio de 2026. ↩
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Club de Golf Mataleñas, presentación institucional, consultada el 15 de julio de 2026. ↩
Galería
La zona verde sobre la cala el 17 de febrero de 2024.
Por SantanderCC BY 4.0