La Quinta de los Pinares ocupa una parcela cerrada entre Joaquín Costa, Duque de Santo Mauro y Luis Martínez, junto a la Plaza de Italia. La verja permite ver un edificio de piedra levantado para ser contemplado desde varios frentes: torres escalonadas, escalinatas, terrazas, pináculos y un jardín que amortigua el encuentro con la calle. El Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria identifica como autor a Valentín Ramón Lavín Casalís y como promotor al naviero Francisco García. 1

Una parcela de La Alfonsina

Antes de existir la quinta, el terreno formaba parte de La Alfonsina. La gran finca se extendía desde las proximidades de la Primera Playa hasta la loma de Pérez Galdós y el Promontorio. Santander y la Diputación la habían cedido a Isabel II en 1862 con el propósito de fijar allí una residencia estival de la familia real, pero aquel palacio no llegó a construirse. 2

La recuperación y urbanización posterior de los terrenos abrió calles y produjo nuevas parcelas en la segunda década del siglo XX. Una de ellas quedó delimitada por Duque de Santo Mauro, Luis Martínez y la antigua bajada de La Cañía, hoy Joaquín Costa. Francisco García encargó allí una residencia familiar a Lavín Casalís. 1

Cuatro fechas para una sola casa

La cronología cambia según qué momento se esté documentando. El catálogo monumental municipal utiliza 1915; el estudio del COAC sitúa el proyecto en 1916 y su ficha profesional asocia promotor y año en 1917. La revista Arquitectura publicó plantas y una gran perspectiva en noviembre de 1918. El estudio urbanístico de Carmen Delgado Viñas fecha en 1923 la construcción del palacete. 2 3 4

Estas fechas no tienen por qué excluirse. Describen la formación de un edificio complejo: concepción, proyecto, presentación pública y terminación. La lámina de 1918 permite comprobar, además, que lo dibujado no llegó intacto a la obra. Sus dos torres laterales terminaban en agujas muy altas; el edificio construido conserva terrazas y pináculos mucho más contenidos. No se ha localizado una fuente que explique esa modificación.

Arquitectura para una nueva élite marítima

Lavín Casalís organizó el inmueble con sótano, planta baja, principal y ático, y utilizó sillería en sus fachadas. La composición alterna cuerpos de dos pisos y torres. Columnas con capiteles corintios, arcos de medio punto, medallones con bustos, frontones, antepechos de piedra y columnas exentas forman un repertorio deliberadamente abundante. 1

El frente norte, orientado hacia El Sardinero, se abre mediante una escalinata de doble vertiente. La circulación protocolaria de carruajes se resolvía al sur con un porche, un portal y el acceso al gran espacio de recepción. El conjunto remite a la arquitectura palaciega barroca de Cantabria; el COAC señala en particular la cercanía de su silueta con el palacio de Soñanes. Entre la decoración aparecen gárgolas con forma de proa de barco, un detalle coherente con la actividad del promotor. 1

La casa también es el jardín

La finca no puede reducirse al volumen de piedra. Un inventario municipal de patrimonio natural registró un rodal de pinos parasoles, dos palmeras, chopos en el perímetro, olmos, magnolias, camelias, aligustres y arces rojos. La relación no sustituye un reconocimiento botánico actual, pero documenta la intención de componer un jardín diverso. El COAC añade que el recinto alberga una importante colección de esculturas. 1 5

Protección y límites de lo conocido

El catálogo municipal consolidado en abril de 2024 identifica el inmueble como Joaquín Costa 1, ficha 2.128, dentro del nivel 2 de protección estructural y con la indicación de conservar el volumen existente máximo. 6

La quinta también es conocida como Casa Santos. Una fuente local sitúa su venta a la familia Santos en la década de 1960, pero no se ha localizado en línea la escritura, el expediente de obra posterior ni una cadena registral que permita afirmar con la misma seguridad la fecha exacta de transmisión, las restauraciones o la titularidad actual. 7 La finca sigue siendo privada y la lectura pública del edificio debe hacerse desde la calle.

Notas

  1. Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, «Palacete los Pinares». 2 3 4 5

  2. Carmen Delgado Viñas, «Evolución urbanística de una ciudad portuaria burguesa (Santander, 1750-1941)», Ería, 39(3), 2019. 2

  3. Arquitectura, núm. 7, noviembre de 1918, pp. 196-198.

  4. Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, Cincuenta años de arquitectura en Cantabria, 1891–1941.

  5. Ayuntamiento de Santander, Catálogo del patrimonio natural, entrada «Quinta Los Pinares».

  6. Ayuntamiento de Santander, Catálogo de edificios protegidos, ficha 2.128, texto refundido a 30 de abril de 2024.

  7. Santatipo, «Cartel de Holland America Line»; la atribución de la venta en los años sesenta se mantiene como pista pendiente de contraste registral.