El estanque de Mataleñas tiene bordes construidos. En la fotografía de septiembre de 2023, los caminos acompañan su contorno, un murete separa el agua de la ladera y los árboles cierran buena parte de la vista. Aunque la vegetación domine la escena, hay decisiones de diseño debajo: dónde caminar, cómo salvar la pendiente y desde qué punto mirar.

El parque actual procede de la antigua finca de Valdenoja, vinculada a la familia Pérez Eizaguirre. Su apertura al público en 1983 cambió quién podía usar ese paisaje. 1 Para comprender lo que quedó de la finca conviene distinguir tres cosas: los proyectos que se hicieron para ella, lo que llegó a construirse y las adaptaciones del parque público.

Una finca en el Santander del veraneo

Ángel Pérez Eizaguirre, propietario de la empresa de Vapores Ángel Pérez, encargó en 1914 una casa a Javier González de Riancho para pasar jornadas de verano en Valdenoja. Carmen Gil de Arriba sitúa su terminación hacia 1917, dentro de la expansión de las residencias y jardines del entorno del Sardinero. 2

El jardín formaba parte del encargo de dar uso a una propiedad frente al mar. El mismo estudio recoge un proyecto de Forestier para el sector sur en 1917 y otro de Javier de Winthuysen hacia 1930. También menciona una casa proyectada por Eugenio Fernández Quintanilla que no llegó a construirse. 2

Camino pavimentado del parque de Mataleñas con un muro de piedra y árboles a un lado
Un camino del parque de Mataleñas, 13 de marzo de 2024. La imagen no fecha su construcción. Por SantanderCC BY 4.0

Esa casa no ejecutada introduce una distinción importante. Un proyecto documenta una intención, incluso cuando es minucioso y lleva la firma de un autor. Para afirmar que una solución llegó al terreno hacen falta otras pruebas: fotografías de época, documentación de obra o una comparación precisa con los restos conservados.

El plano de 1931 y los límites de una atribución

El Archivo del Real Jardín Botánico conserva un documento titulado Planta del jardín del Parque de Valdenoja dibujado sobre un mapa topográfico . El catálogo de Simurg lo fecha en 1931 , lo vincula a Javier de Winthuysen y lo registra con la signatura AJB09/D/0029/0006 . Describe un dibujo a lápiz sobre papel vegetal de 350 por 540 milímetros. 3

Es una referencia concreta para investigar el jardín. La guía municipal Rumbo Norte atribuye a Winthuysen el diseño de los jardines y del estanque, mientras el estudio de arquitectura sitúa su propuesta después de la de Forestier. 1 2 Ambas referencias ayudan a evitar la imagen de un parque nacido de una sola intervención.

En esta investigación se pudo consultar la descripción del registro, pero no examinar el dibujo completo. Por ello no comparamos su trazado con el estanque actual ni adjudicamos a Winthuysen cada camino que aparece en las fotografías. La existencia del plano está documentada; el grado en que cada parte se ejecutó y permanece necesita una comprobación distinta.

Paseos, barandillas y vegetación junto al estanque de Mataleñas
El estanque y sus paseos, 8 de abril de 2025. La fotografía documenta ese momento y no certifica la conservación de un trazado de 1931. Por SantanderCC BY 4.0

La fotografía de abril de 2025 muestra cómo se recorre hoy ese espacio: un paseo bordea el agua y las barandillas separan algunos desniveles. Permite describir su forma en esa fecha, pero no decidir qué elementos son de la finca, cuáles se repararon o cuáles se añadieron después.

Qué sabemos de 1983

El cambio a parque público tiene dos referencias municipales que conviene leer por separado. La información turística sitúa la apertura al público en 1983. El inventario de bienes, en su relación obtenida el 6 de junio de 2024, incluye la finca «Valdenoja–Mataleñas» en Cabo Menor , número 11546, con fecha de alta 2 de mayo de 1983 . 4 5

Esa segunda fecha corresponde a la columna de alta del inventario. No basta para afirmar que el parque se inauguró exactamente aquel día, ni para fijar por sí sola la firma de la adquisición. El año de apertura está respaldado; la cronología precisa de la compra y de los trabajos de adaptación debe buscarse en el expediente municipal.

La transformación más clara fue la del uso. Un espacio ligado a una residencia familiar pasó a incorporarse a los paseos de la ciudad. La guía municipal describe juegos infantiles, jardines, estanque y circuito deportivo: actividades diversas dentro de un recinto que conserva una composición ajardinada. 1

Un jardín que también mira hacia fuera

En otra fotografía, tomada en octubre de 2023, el mar aparece entre troncos y copas. El encuadre permite observar una relación sencilla: el jardín tiene espacios recogidos, como el estanque, y otros desde los que la costa entra en la vista. Son experiencias distintas a pocos pasos, aunque estas imágenes no permiten reconstruir el recorrido concebido por los paisajistas.

Vista del mar enmarcada por troncos y copas desde el parque de Mataleñas
El mar visto entre los árboles del parque, 18 de octubre de 2023. Por SantanderCC BY 4.0

La senda de Mataleñas, descrita en Rumbo Norte , relaciona el parque con Los Molinucos, Cabo Menor, la playa y Cabo Mayor. 1 Conviene mantener sus diferencias: el parque, el campo de golf, la cala y el paseo litoral forman un entorno próximo, pero sus historias y sus límites no son intercambiables.

Estanque de Mataleñas visto entre troncos desde una ladera arbolada
El estanque desde el arbolado, 23 de septiembre de 2023. La pendiente y el agua forman parte de una composición ajardinada. Por SantanderCC BY 4.0

El valor de Mataleñas está también en esa combinación. Conserva la posibilidad de leer un jardín privado dentro de un lugar utilizado por la ciudad. El plano de 1931 ofrece una pregunta para seguir investigando; el inventario sitúa su incorporación municipal; las fotografías muestran los caminos, el agua y el arbolado que encontramos décadas después. Entre esos documentos hay una historia de diseño y de uso público que todavía se puede precisar, sin convertir cada rincón actual en una supervivencia intacta.

Notas

  1. Ayuntamiento de Santander, Rumbo Norte. Itinerarios por el litoral de Santander, pp. PDF 10–11. ↩ ↩2 ↩3 ↩4

  2. Carmen Gil de Arriba, «La expansión urbana de Santander de 1891 a 1941», en Cincuenta años de arquitectura en Cantabria, 1891–1941, COACAN, 2025, p. 19 y notas 54–57. ↩ ↩2 ↩3

  3. Archivo del Real Jardín Botánico, Fondo Javier de Winthuysen, serie Parque de Valdenoja, AJB09/D/0029/0006. Datos de la ficha descriptiva de Simurg; el dibujo no se reproduce ni se ha examinado íntegramente. ↩

  4. Turismo Santander, Parques y plazas, apartado Parque de Mataleñas, consultado el 2 de octubre de 2026. ↩

  5. Ayuntamiento de Santander, Relación de bienes. Epígrafe 1, obtenida el 6 de junio de 2024, p. 12, bien 11546. ↩