En la fotografía de El Camello, el agua queda repartida en pequeños charcos. Entre ellos asoman bordes de roca, superficies planas y grietas. La escena tiene dos tiempos distintos: el de las rocas que forman la costa y el del mar que las descubre, las cubre y sigue modificando su relieve.

Esa diferencia ayuda a mirar todo el tramo hasta Cabo Mayor. La edad de una roca no es la edad del acantilado que vemos, y una capa inclinada no es una ola convertida en piedra. Para entender el paisaje hay que separar cómo se formaron sus materiales, cómo quedaron dispuestos y qué ha ocurrido después en contacto con el agua.

Primero, reconocer las capas

El farallón de Neptuno Niño ofrece una primera lectura sencilla. En su perfil se distinguen bandas superpuestas. Conviene seguirlas con la vista y separarlas de las grietas que las atraviesan: unas organizan el cuerpo de la roca en capas; las otras lo cortan.

Farallón de El Camello con capas superpuestas y la escultura de Neptuno Niño en lo alto
El farallón de Neptuno Niño, 26 de diciembre de 2022. Las capas se distinguen en su perfil. Por SantanderCC BY 4.0

La guía del Geolodía de Santander explica que los materiales de El Chiqui y de los cabos se originaron en una plataforma marina de poca profundidad durante el Cretácico. El depósito de sedimentos precedió a la roca y a su disposición actual. En Cabo Menor y Cabo Mayor describe calizas arenosas y margosas con restos de organismos marinos. 1

No todas las rocas del paseo pertenecen, por tanto, al mismo episodio. El inventario del IGME reúne entre Los Peligros y Soto de la Marina una sucesión que abarca el Cretácico y el Cenozoico, con conjuntos fósiles diferentes según el sector. 2 Una fotografía permite observar formas; para identificar una unidad y asignarle una edad hacen falta la cartografía y el estudio del afloramiento.

Por qué hay una playa entre dos cabos

Desde cierta distancia, las capas de Cabo Menor dejan de parecer detalles y pasan a organizar un relieve entero. La fotografía muestra superficies inclinadas que bajan hacia el agua, mientras el césped del campo de golf ocupa la parte superior. Es posible recorrer visualmente la continuidad de la roca desde el acantilado hasta las zonas que apenas sobresalen del mar.

Cabo Menor con capas inclinadas, superficies rocosas y el campo de golf encima
Cabo Menor y sus estratos inclinados, 11 de mayo de 2024. Por SantanderCC BY 4.0

La ensenada de Mataleñas se abrió donde los materiales resultaban más fáciles de erosionar. Los tramos más resistentes conservaron los salientes que la delimitan. La guía municipal de geodiversidad denomina a este proceso erosión diferencial : el agua actúa sobre un terreno desigual y el terreno responde de maneras distintas. 3

La explicación se extiende al dibujo de la costa. El Geolodía relaciona los cabos y promontorios con rocas más resistentes, y varios entrantes con areniscas, limolitas y margas más erosionables. También importa la inclinación de los estratos: ayuda a explicar que los dos lados de Mataleñas no presenten el mismo perfil. 1

El oleaje trabaja sobre una estructura heredada

En la imagen del 30 de enero de 2025, la espuma ocupa buena parte de la base del acantilado. La fotografía anterior permite reconocer mejor la roca; esta deja ver hasta dónde llega el agua en ese instante. Juntas explican dos aspectos del lugar, aunque no forman una comparación apta para medir cuánto ha retrocedido la costa.

Oleaje al pie del acantilado de Cabo Menor visto desde el entorno de Mataleñas
Oleaje junto a Cabo Menor, 30 de enero de 2025. Es un estado concreto del mar, no una medición de la velocidad de erosión. Por SantanderCC BY 4.0

La plataforma de abrasión es una superficie que el oleaje modela mientras el acantilado retrocede. Las fracturas facilitan la separación de bloques; no deben confundirse con los límites entre capas. La guía geológica documenta ambos rasgos en este litoral. 1

Para medir cambios entre años necesitaríamos repetir encuadre, escala y referencia espacial, además de conocer la marea y el estado del mar. Una serie de paseos fotografiados es un buen archivo de observaciones, pero una diferencia aparente puede deberse al ángulo, a la arena que cubre una superficie o al agua que la oculta.

El mar no explica todos los huecos

Bajo el faro de Cabo Mayor se aprecia una sucesión de capas inclinadas. La guía municipal identifica aquí calizas plegadas: el relieve actual aprovecha una estructura que no ha creado el oleaje. 3

Faro de Cabo Mayor sobre un acantilado con capas inclinadas hacia el mar
El acantilado de Cabo Mayor, 14 de enero de 2025. La inclinación de las capas se aprecia bajo el faro. Por SantanderCC BY 4.0

Hacia el oeste interviene otro proceso: la disolución de la caliza. El ejemplo del Puente del Diablo permite distinguirlo del simple golpe de las olas. La guía de geodiversidad explica su origen como una antigua galería y sitúa el colapso final del puente en noviembre de 2010. 3 El folleto del Geolodía, fechado en abril de aquel año, todavía lo describe en pie. Leer ambas fuentes en su fecha evita buscar hoy una forma desaparecida.

Una superficie alta también puede hablar del mar

La pradera próxima al faro parece un descanso después de los acantilados. Su interés geológico está precisamente en esa relativa continuidad de la superficie. El Geolodía interpreta la rasa litoral del entorno de Cabo Mayor como una antigua plataforma marina, hoy elevada respecto al agua. 1

Pradera elevada y camino junto a un muro en el entorno del faro de Cabo Mayor
El entorno elevado de Cabo Mayor, 21 de diciembre de 2024. La interpretación de las rasas procede de la guía geológica, no de la fotografía aislada. Por SantanderCC BY 4.0

Las fotografías permiten empezar por lo visible: seguir una capa, distinguir una fractura, comparar un entrante con un saliente. La cartografía del IGME permite dar el siguiente paso y consultar cómo se distribuyen las unidades geológicas. 4 El paseo gana profundidad cuando el farallón, la playa y la pradera dejan de ser piezas separadas y podemos preguntar qué proceso explica cada una.

Esta lectura se puede hacer desde los paseos y miradores. No exige bajar a la base de los acantilados ni acercarse a sus bordes; las fotografías no acreditan que un acceso o una plataforma sean seguros en el momento de la visita.

Notas

  1. V. M. Bruschi y J. Remondo, Geolodía 10 Santander (2010), pp. PDF 3 y 5–9. La información de acceso corresponde a la jornada de 2010. ↩ ↩2 ↩3 ↩4

  2. IGME, Inventario Español de Lugares de Interés Geológico, ficha 35001. ↩

  3. Ayuntamiento de Santander y Geoparque Costa Quebrada, Guía turística de geodiversidad y patrimonio norte litoral de Santander, fichas 5–7, pp. PDF 10–12. ↩ ↩2 ↩3

  4. IGME, Mapa Geológico Digital de Cantabria a escala 1:25.000, catálogo de hojas, Santander 035-I. ↩