Reina Victoria suele contemplarse como una sola fachada: casas blancas, jardines y balcones sobre la bahía. El catálogo estructural aprobado en 1996 permite mirar de otra manera. Entre los números 53 y 67 aparecen siete direcciones consecutivas con autorías, fechas, reformas, fotografías y condicionantes propios. 1
El documento no cuenta una edad de oro intacta. Registra viviendas rehabilitadas, parejas que deben conservarse como conjuntos, una casa convertida en colegio y remodelaciones cuya fecha solo pudo estimarse. La protección llegó después de varias transformaciones y tampoco detuvo todas las posteriores.
Seis balcones, nueve casas
Los seis balcones de este recorrido no son seis imágenes inventadas. Son seis unidades de lectura documental: una casa, dos parejas, otras dos viviendas y un expediente que reúne dos villas. Así se evita contar cada mitad de una composición como si no tuviera relación con la otra.
1. Quinta Ribalaygua, número 53
La ficha 2.32 nombra la Quinta Ribalaygua, atribuye el proyecto a Deogracias Mariano Lastra López y fecha la construcción en 1924. También documenta una rehabilitación dirigida por José Luis Madariaga Galarza, con licencia municipal de diciembre de 1989 y reforma fechada en 1990. 1
La información permite distinguir edificio original y expediente posterior. No permite afirmar qué muros, carpinterías o distribuciones cambiaron sin consultar la memoria y los planos de la licencia.
2. Los números 57 y 59
Las dos fichas atribuyen las viviendas a Lastra y las fechan en 1924. El propio Plan Especial las declara un conjunto inseparable en su imagen exterior. La relación no nace de una impresión estética: es una determinación escrita en ambas fichas. 1
El número 59 añade otro episodio. Ricardo Lorenzo García proyectó una rehabilitación autorizada en marzo de 1986. En 2012, una resolución pública volvió a identificar la dirección dentro del expediente RH-1676/2011. 2 La resolución prueba la calificación administrativa, pero no explica qué se hizo; por eso no se usa como descripción de la obra.
3. Los números 61 y 63
El catálogo fecha ambos edificios en 1925 y los vincula como otro conjunto inseparable. En 1996 el número 61 ya se denominaba Colegio Tagore y tenía uso educativo. El BOE lo sitúa en esa dirección en 1989, fecha que solo se toma como el primer límite comprobado en las fuentes consultadas. 3
Las dos casillas de arquitecto están vacías. Una ficha especializada de COACAN atribuye el número 63 a Javier González de Riancho para Dimas Pardo Barreda y remite a la signatura 29 del archivo familiar. 4 La atribución se mantiene unida a esa referencia; el proyecto original sigue siendo una consulta de archivo pendiente.
4. Casa Cué, número 65
La ficha oficial atribuye la casa a Lastra y emplea 1930 como año de construcción. COACAN coincide en su ficha web, mientras un libro institucional del mismo colegio usa 1933. 5 6 Publicar una de las dos fechas como indiscutible ocultaría la discrepancia. Hasta localizar la licencia, la historia debe hablar de comienzos de los años treinta y mostrar ambos datos.
La intervención posterior está mejor delimitada. El catálogo cita a Jaime Carceller Malo, una primera licencia de septiembre de 1988 y la legalización de las obras en septiembre de 1991. Es una historia administrativa precisa; el alcance arquitectónico exige todavía el expediente completo.
5. El número 67
La ficha 2.38 identifica a Gonzalo Bringas Vega y fecha la casa en 1924. También anota una remodelación 1990 aprox. y expresa dudas sobre su relación temporal con la declaración del conjunto histórico-artístico. 1
La cautela es parte de la fuente. El relato no la elimina para fabricar una cronología más limpia.
6. Quinta Maza y Villa Aragón
Un expediente urbanístico publicado en 2013 permite estudiar juntas dos villas cercanas sin confundirlas. Quinta Maza, en Pérez Galdós 40, fue proyectada por Bringas en 1924. Sus planos distinguen estancias de la familia y un semisótano con cocina, almacenes y dependencias de servicio. 7
La distribución documenta una organización doméstica, no las biografías de quienes habitaron o trabajaron en la casa. Sus nombres, salarios y jornadas no pueden deducirse de una planta.
Villa Aragón, en Reina Victoria 95, fue proyectada hacia 1925. Una reforma de 1951, también atribuida a Bringas, alteró sustancialmente las fachadas norte, oeste y este. 7 El expediente de 2013 dibuja nuevas posibilidades de intervención para ambas parcelas. Esos dibujos se presentan como planeamiento aprobado; no como prueba de ejecución.
Lo que un proyecto de derribo no demuestra
El archivo de Ricardo Lorenzo registra como construido el proyecto 71-L, de 23 viviendas, fechado en 1971. Entre sus planos figura un Proyecto derribo de dos edificios en el Paseo de Pérez Galdós que dibuja dos piezas, A y B, en una parcela entre Pérez Galdós y Reina Victoria. 8
El documento prueba que el derribo fue proyectado. No publica los nombres ni los portales de A y B, y la ficha abierta no contiene el certificado que permita afirmar por sí solo cuándo se ejecutó. Tampoco sería correcto identificar las casas por semejanza con una silueta. El expediente municipal, la licencia y la comparación catastral siguen siendo necesarios.
Ese límite importa porque la densificación no fue una abstracción. Cada nuevo bloque ocupó suelo con una historia anterior, pero esa historia debe reconstruirse parcela a parcela. Una afirmación general sobre la desaparición de villas no puede reemplazar los nombres y documentos que aún faltan.
Fotografías que son fuente, no decoración
Las fichas 2.32–2.38 incorporan fotografías de los edificios y planos de parcela. Se enlaza el catálogo completo para que puedan consultarse en su contexto. Las imágenes no se han extraído para ilustrar esta página porque el repositorio oficial no declara de forma suficientemente clara las condiciones de reutilización de cada fotografía.
La ausencia de una galería es deliberada. Antes que rellenarla con imágenes genéricas o recreaciones, se propone una campaña fotográfica propia desde el espacio público, con fecha, orientación y licencia CC BY 4.0. Las imágenes históricas del CDIS o de archivos profesionales solo se incorporarán cuando cada fichero tenga identificador, crédito y permiso o licencia verificables.
Una avenida hecha de decisiones parciales
Estas nueve casas no representan a todas las personas que vivieron en Reina Victoria. Sí permiten ver algo más concreto: cómo un mismo frente reunió viviendas unifamiliares, conjuntos pareados, espacios de servicio, un uso educativo, rehabilitaciones, ampliaciones y proyectos de sustitución.
La historia permanece abierta. Faltan licencias originales, expedientes completos de reforma, la identidad de los edificios A y B de 1971 y fotografías reutilizables de varias etapas. Esos huecos se publican como tareas documentales, no se cubren con escenas plausibles. La ciudad que pueda reconstruirse después será más precisa precisamente porque ahora hemos decidido no inventarla.
Notas
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Archivo de Planeamiento Urbanístico de Cantabria, Plan Especial de Protección de El Sardinero, catálogo F2 Estructural, fichas 2.32–2.38, pp. 38–44 del PDF. ↩ ↩2 ↩3 ↩4
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Boletín Oficial de Cantabria, 13 de julio de 2012, CVE-2012-9494. ↩
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BOE de 17 de abril de 1989, p. 11066. ↩
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Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, «Chalet de estilo montañés en Reina Victoria». ↩
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Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, «Casa unifamiliar Cué». ↩
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COACAN, 50 años de arquitectura, 1891–1941, p. 133 del PDF. ↩
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Boletín Oficial de Cantabria, CVE-2013-9385, fichas y memoria de Quinta Maza y Villa Aragón, pp. 7–20 del PDF. ↩ ↩2
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Archivo Ricardo Lorenzo, proyecto 71-L, plano
Emplazamiento derribo. ↩