El pescado, la carne y la fruta ayudan a orientarse dentro del Mercado de la Esperanza : la ficha municipal sitúa las pescaderías abajo y las carnicerías y puestos de frutas y verduras en la planta superior. Pero hay otra manera de leer el edificio: apartar por un momento la mirada de los mostradores y seguir el camino de la luz. 1
Arriba está buena parte de la explicación arquitectónica. La cubierta necesita cerrar un espacio de venta y, a la vez, dejar entrar claridad. El hierro y el vidrio permiten combinar ambas funciones. Mirar sus encuentros ayuda a entender un mercado que abrió en 1904 y ha pasado por varias reformas. 1
La luz también entra por el tejado
La reseña del Colegio de Arquitectos de Cantabria describe una cubierta con volúmenes a distintas alturas y acristalamientos en su encuentro. El lucernario —la abertura que deja pasar luz desde la cubierta— se prolonga longitudinalmente. A esa entrada superior se suman los grandes huecos de las fachadas. 2
La diferencia importa: la iluminación no depende solo de ventanas laterales. El vidrio situado arriba lleva claridad hacia el interior, mientras la estructura metálica organiza un espacio amplio. Se puede seguir esa relación con tres elementos: las partes opacas que cubren, los paños transparentes y las piezas que los sostienen.
Un edificio con dos cuerpos
Desde fuera, la piedra forma el basamento. Sobre él se desarrolla el cuerpo de hierro y vidrio, con pequeñas columnas de fundición que ordenan la sucesión de huecos. La descripción del COACAN distingue tres crujías, es decir, tres franjas estructurales, en ese cuerpo superior. 2
Las letras y distintos elementos metálicos incorporan decoración vegetal. Soportes y adornos merecen miradas diferentes. 2
Por qué está detrás del Ayuntamiento
El COACAN sitúa el mercado en el plan municipal de Lavín Casalís de 1896-1898, sobre parte del solar del desaparecido convento de San Francisco, compartido con el Ayuntamiento. El edificio es obra de Eduardo Reynals y Juan Moya . 2
La relación con la ciudad también cambió después de abrir. El antropólogo Juan Ignacio Robles recoge que, tras el incendio de 1941, pescaderías de Atarazanas y de las plazas Vieja y Nueva se trasladaron a la planta inferior de la Esperanza. Esa reorganización ayuda a entender el peso que adquirió la venta de pescado en el mercado. 3
El edificio podía conservar su función general mientras cambiaban sus comerciantes, su distribución y las necesidades que atendía. La historia de las tripicalleras permite acercarse a otra parte de esa vida laboral, con condiciones muy distintas de las que puede sugerir la amplitud de la planta superior.
Una cubierta de 1904 no significa que todo sea de 1904
En febrero de 2010, el Ayuntamiento anunció un proyecto para sustituir la cubierta por otra con aislamiento termoacústico. La noticia acredita aquella propuesta; no permite fechar por sí sola la finalización de las obras ni atribuir a esa intervención cada pieza visible hoy. 4
Ese mismo año, Robles recogía necesidades de renovación interior: accesos, ascensores, montacargas y circulación entre plantas. Su artículo describe el mercado de entonces. No debe utilizarse como diagnóstico de la accesibilidad actual. 3
En mayo de 2018 se presentó otra actuación, esta vez sobre el alumbrado. Incluía nuevas luminarias, canalizaciones eléctricas y señalización de emergencia. El Ayuntamiento anunció que los trabajos se realizarían por la noche para mantener la actividad comercial. La luz natural de los acristalamientos y la iluminación eléctrica responden así a capas distintas de la vida del edificio. 5
Falta contrastar los planos originales con los expedientes de reforma para fechar cada modificación. Por eso la ilustración de esta página interpreta la relación entre estructura y luz, sin presentarse como reproducción exacta del techo ni como imagen histórica.
La próxima mirada hacia arriba puede detenerse en algo concreto: dónde termina la parte opaca, por dónde entra claridad y cómo se repiten los elementos metálicos. Debajo continúa el mercado; encima se puede leer parte de la solución que permite alojarlo.
Notas
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Ayuntamiento de Santander, ficha del Mercado de la Esperanza, consultada el 22 de septiembre de 2026. ↩ ↩2
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Alejandra Herrero Olavarri, COACAN, Mercado de La Esperanza, 8 de marzo de 2022. ↩ ↩2 ↩3 ↩4
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Juan Ignacio Robles, «El Mercado de la Esperanza. Santander», Distribución y Consumo, enero-febrero de 2010, pp. 141 y 146. ↩ ↩2
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Europa Press, anuncio municipal de sustitución de la cubierta, 1 de febrero de 2010. ↩
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Europa Press, presentación de la renovación del alumbrado, 30 de mayo de 2018. ↩