En una de nuestras fotografías de Cabo Mayor, el faro conserva su silueta mientras el terreno que lo rodea se pierde en un velo claro. En otra, el sol queda por encima de una franja baja de nubes y brumas. Los metadatos de los originales sitúan ambas tomas en la mañana del 28 de enero de 2024, a las 8:56 y las 9:01, desde dos puntos próximos del entorno del faro.

Las dos vistas invitan a mirar algo que cambia la ciudad sin modificar sus edificios: el aire que hay entre nosotros y ellos. Para comprenderlo hace falta distinguir lo que muestra una fotografía de lo que mediría una observación meteorológica.

Agua en gotas diminutas

La niebla está formada por gotas de agua muy pequeñas suspendidas cerca del suelo. Según el manual de términos de AEMET, se habla de niebla cuando la visibilidad se reduce a menos de un kilómetro . El umbral se refiere a lo que puede verse horizontalmente; que aparezca el sol o haya cielo azul por encima no descarta una capa de niebla junto a la superficie.

El vapor de agua no es ese velo blanco. Lo visible son las gotitas que se forman al condensarse el agua. En una fotografía se aprecia la pérdida de contraste de los objetos lejanos, pero sin distancias conocidas ni una observación adecuada no podemos asignar una cifra de visibilidad a la escena de Cabo Mayor.

Enfriar el aire de distintas maneras

Euskalmet distingue varios mecanismos de formación. En las nieblas de radiación , el enfriamiento nocturno del suelo enfría a su vez el aire que está en contacto con él. Si hay suficiente humedad, puede alcanzarse la condensación. Las noches despejadas y con poco viento favorecen este proceso.

En las nieblas de advección , el aire húmedo se desplaza sobre una superficie más fría y se enfría desde abajo. «Advección» designa ese transporte de aire. El mecanismo ayuda a comprender la importancia del contraste entre la temperatura del mar, la tierra y la masa de aire que llega a la costa.

También interviene el relieve: cuando aire húmedo asciende por una ladera, se enfría y puede formar una nube que envuelva el terreno. Una capa que desde abajo vemos como nube baja puede sentirse como niebla al entrar en ella. Son explicaciones generales, no una identificación del mecanismo que produjo nuestras fotografías.

Una costa con alturas y claros

El análisis de nieblas del Gobierno Vasco describe cómo, en la costa cantábrica, el aire marino, las brisas y las elevaciones del terreno pueden favorecer nubes bajas. Su ejemplo de Igeldo resulta útil para entender el mecanismo, pero sus frecuencias y meses de mayor incidencia no deben trasladarse sin más a Santander.

En Cabo Mayor, las imágenes muestran precisamente la importancia del punto de observación: una torre parcialmente velada y, en otra vista, una capa baja bajo un cielo luminoso. No son medidas de toda la ciudad. Tampoco permiten concluir que el faro estuviera dentro del mismo banco que aparece sobre el paisaje de la segunda foto.

Lo que haría falta para explicar aquella mañana

Para pasar de la explicación general al episodio concreto necesitaríamos contrastar las horas y posiciones registradas por la cámara con observaciones de temperatura, humedad, viento y visibilidad. Con esos datos sería posible valorar el enfriamiento nocturno, la llegada de aire húmedo o la influencia del relieve. Los metadatos sitúan las fotografías; no sustituyen esas mediciones.

Mientras tanto, las fotos dejan una observación suficiente: la visibilidad puede cambiar mucho entre alturas y direcciones próximas. El sol sobre Santander y el faro entre la niebla pueden formar parte del mismo paisaje, sin que la luz de arriba despeje necesariamente el aire que tenemos delante.

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