Un barrio no aparece de una vez. Antes de las calles puede haber una ría, una vaguada, huertas o una ladera difícil de subir. Después llegan parcelas, viviendas, infraestructuras y nombres administrativos. Finalmente, el uso cotidiano convierte esas piezas en un lugar reconocible.

Esta serie recorre cuatro formas de fabricar ciudad sin reducirlas a una misma historia:

  1. Las Llamas, antes del parque — la memoria húmeda y productiva que permanece bajo un gran espacio público contemporáneo.
  2. Ciudad Jardín y las casas baratas — una iniciativa residencial de los años veinte cuyo trazado todavía condiciona la renovación del barrio.
  3. Río de la Pila: agua, ladera y barrio — un nombre nacido de la topografía y una pendiente que sigue ordenando la vida urbana.
  4. Cierro del Alisal: fabricar un barrio — planeamiento, vivienda y continuidad occidental en una expansión todavía abierta.

Los documentos urbanísticos describen áreas, superficies y objetivos, pero no fijan por sí solos la identidad de quienes viven allí. Por eso las entregas distinguen entre límites de planeamiento, paisajes percibidos y barrios vividos. Las ortofotos ayudan a leer la forma construida; no sustituyen los testimonios que aún faltan para una historia social completa.