En Piquío, mirar al mar exige muy poco esfuerzo. Los paseos se acercan al borde, los bancos permiten detenerse y las escaleras enlazan el jardín con las playas. La fotografía de agosto de 2026 que acompaña este artículo muestra esa superposición: una plataforma ajardinada arriba y, a su lado, un descenso hacia otro nivel del paseo. El relieve separa las playas; la obra urbana organiza cómo recorrerlo.
Turismo de Santander sitúa los jardines sobre la roca del Piquillo, entre la Primera y la Segunda playa del Sardinero. Esa posición hace del promontorio un mirador hacia ambos arenales. Sin embargo, resumir su historia como la creación de un jardín en 1925 —la fecha que ofrece el portal turístico— deja fuera varias etapas. 1
Un jardín anterior a la fecha más repetida
Santiago Rodríguez-Pérez y Paloma Sánchez-Broch reconstruyeron la evolución de Piquío mediante expedientes, prensa y fotografías. Su estudio sitúa en 1894 la cesión estatal del promontorio para recreo público y documenta un jardín con paseos y parterres en 1897. La intervención de Ramiro Saiz Martínez transformó, por tanto, un espacio ya acondicionado. 2
Para los autores, las obras de esa renovación pertenecen a los años treinta: una noticia de julio de 1931 anuncia su comienzo y otra de julio de 1934 describe la urbanización terminada, aunque quedaba pendiente el alumbrado. Al no conservarse el proyecto en el archivo consultado, la secuencia se apoya en testimonios de prensa y en imágenes. La fecha de 1925 no debe emplearse como si acreditara la ejecución completa del jardín. 2
Ordenar la estancia sobre el mar
El estudio interpreta la reforma como un paso hacia el jardín moderno: recorridos geométricos, superficies abiertas y terrazas enlazadas por escaleras. La pérgola remata el paseo y los bancos y barandillas de tubo de acero incorporan un lenguaje próximo al diseño moderno. Piedra, ladrillo y vegetación conviven con esos elementos. 2
La fotografía permite observar qué significa esa organización para quien pasea: hay un itinerario junto a la barandilla, asientos orientados hacia las vistas y espacios plantados que no ocupan toda la plataforma. La escalera ofrece otra cota desde la que mirar. No es necesario conocer el nombre del arquitecto para usar estas posibilidades; conocer el proyecto ayuda a advertir que están dispuestas deliberadamente.
La imagen está fechada el 9 de agosto de 2026. Documenta ese momento del jardín, no el aspecto exacto de los años treinta. Los colores, las protecciones y el arbolado visibles no deben trasladarse a las fotografías antiguas ni utilizarse para decidir, por sí solos, qué elementos son originales. 3
Un mundo pequeño dentro del jardín
Piquío contiene además una invitación a mirar más lejos que el horizonte. Su bola del mundo es una Tierra paralela : un globo cuyo eje, correctamente orientado e inclinado, queda paralelo al terrestre. Según explica la Agrupación Astronómica Cántabra, recibe entonces la luz solar de forma equivalente al planeta: las zonas iluminadas y en sombra permiten reconocer dónde es de día y de noche. 4
La frontera entre ambas también permite leer la hora solar en las marcas del ecuador. Es la función del instrumento; esta explicación no constituye una comprobación de su alineación actual. La agrupación atribuye el diseño a Eugenio Cortiguera, la ejecución a Saturnino Merodio y sitúa su colocación en 1933. 4
La bola añade una escala distinta al paseo. Desde el mismo jardín se puede contemplar la costa cercana y pensar en la iluminación de la Tierra. Bancos, recorridos y objetos convierten la posición elevada del peñón en un lugar donde detenerse, observar y aprender.
Piquío no quedó resuelto en una sola fecha. Hubo un jardín antes de la reforma moderna y han seguido existiendo intervenciones después. Leer esas etapas permite distinguir el soporte natural, las decisiones del proyecto y las transformaciones que cada fotografía alcanza a mostrar.
Notas
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Turismo de Santander, «Parques y plazas», apartado «Jardines de Piquío». Fuente de la localización y de la datación municipal divulgativa de 1925. ↩
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Santiago Rodríguez-Pérez y Paloma Sánchez-Broch, «Del paisajismo histórico al jardín moderno en Santander (Cantabria): los Jardines de Piquío», en La ciudad moderna y los equipamientos: entre la arquitectura y el diseño, Trea, 2025, pp. 279–298; para estas afirmaciones, pp. 283–290. La prensa histórica se cita aquí a través del estudio, no como consulta directa de cada número. ↩ ↩2 ↩3
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Emilio Gómez Fernández, fotografía de los Jardines de Piquío del 9 de agosto de 2026, publicada en Wikimedia Commons con licencia CC BY-SA 4.0. La fotografía se utiliza como documento fechado, no como certificación del estado actual de todos los elementos. ↩
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Agrupación Astronómica Cántabra, «La bola del mundo de los Jardines de Piquío (Santander)», explicación de la Tierra paralela y atribuciones. No se adopta su afirmación de primacía mundial ni se ofrece una conversión simplificada de hora solar a hora oficial. ↩ ↩2