Los Nuberos son seres asociados a las tormentas en la divulgación de la mitología cántabra. La guía de MitoCasuca Anievas los presenta como un conjunto de genios malignos que viajan entre nubes, provocan granizo y amenazan a quienes trabajan en el campo o en el mar. 1 Esa es la versión que sirve de punto de partida a esta entrega del Bestiario Mitológico Cántabro .

El nombre tiene un pariente cercano en Asturias: el Nuberu . Comparar una guía cántabra actual con una recopilación asturiana de 1922 ayuda a distinguir las descripciones y el tipo de testimonio que aporta cada una. No prueba que exista una frontera rígida entre dos tradiciones uniformes.

Los Nuberos en la guía de Anievas

MitoCasuca describe figuras de rostro malicioso y cuerpo orondo, reunidas en un cortejo de nubes. Les atribuye el granizo que estropea los cultivos, los rayos contra los animales y las galernas que atemorizan a las gentes del Cantábrico. 1

La relación entre estos daños permite leer el personaje como una personificación del mal tiempo. Es una interpretación de su función en el relato, no una explicación meteorológica. Tampoco permite identificar una tormenta histórica concreta como episodio de la leyenda.

La guía es una fuente para conocer cómo un centro de interpretación presenta hoy estos seres. Su apartado no localiza un informante, una fecha de recogida o un relato de Santander. Por eso aquí no atribuimos a los vecinos de la ciudad una creencia o una práctica que esa fuente no documenta.

El Nuberu que recogió Aurelio de Llano

En Del folklore asturiano , publicado en Madrid en 1922 , Aurelio de Llano Roza de Ampudia describe al Nuberu como un personaje barbudo, vestido con pieles y sombrero, capaz de desplazarse sobre una nube. Lo llama Juan Cabrito y recoge relatos que sitúan su residencia en Egipto. Es el lugar que le asignan esas narraciones, no una procedencia histórica demostrada del mito. 2

El propio libro registra diferencias dentro de Asturias. En la nota de la página 10 aparecen los nombres Nubeiru, Renubeiru y Escolar, asociados a distintos concejos. También anota que algunas personas describían al Escolar como pequeño, aunque el retrato principal del autor le atribuye gran estatura. Reducir el contraste a «pequeños en Cantabria, grandes en Asturias» borraría esas variantes.

En la página 11, Llano añade otro matiz: el personaje puede proteger a quienes lo tratan bien y avisarles antes de descargar una tormenta. Esa conducta permite relatos de encuentros e intercambios, además de las escenas de destrucción.

Campanas y conjuros: dónde están documentados

Llano sitúa en Asturias relatos en los que las campanas y los conjuros intentan desviar la nube hacia un lugar donde no cause daños. En las páginas 10–12 identifica pueblos, personas consultadas y distintas formas de responder a la tormenta. 2

Son testimonios recogidos por ese autor en un territorio y un momento determinados. Su existencia no basta para afirmar que se hacían las mismas cosas en Santander o en toda Cantabria. Para sostenerlo haría falta localizar aquí una recogida equivalente.

Ilustración interpretativa de una campana ante un cielo de tormenta
Ilustración generada para Por Santander. Evoca la respuesta a la tormenta; no reproduce un rito observado ni acredita una práctica cántabra. Por Santander · ilustración generada

Leer la leyenda sin convertirla en una crónica

La comparación ofrece dos escalas: una presentación cántabra contemporánea centrada en el cortejo de tormenta y una recopilación asturiana que conserva variantes, encuentros y prácticas atribuidas a localidades concretas. La antigüedad del segundo libro tampoco convierte todas las interpretaciones de su autor en hechos probados.

Las ilustraciones de esta página son interpretaciones generadas para la publicación. No son imágenes de archivo ni pruebas de cómo se representaba antiguamente al personaje.

Para seguir con otros seres y sus fuentes, el Bestiario Mitológico Cántabro reúne las entregas de la serie.

Notas

  1. MitoCasuca Anievas, Guía didáctica, p. 16 del PDF, apartado «Los Nuberos». ↩ ↩2

  2. Aurelio de Llano Roza de Ampudia, Del folklore asturiano: mitos, supersticiones, costumbres, Madrid, Talleres de Voluntad, 1922, pp. 9–12 impresas; pp. 33–36 del PDF. ↩ ↩2

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