En La Maruca, el agua que entra y sale de la ría de San Pedro del Mar fue también una fuente de energía. El molino de Aldama aprovechó ese movimiento para moler cereal. Su instalación necesitaba algo más que un edificio junto al agua: había que cerrar una parte de la ría, retener la marea y hacerla pasar por la maquinaria cuando el desnivel permitía trabajar. 1 2
El puente y los restos del cierre permiten leer hoy aquella transformación del lugar. Donde un paseo encuentra un paso entre orillas, la industria había dispuesto una reserva de agua. La guía municipal Rumbo Norte identifica junto al puente peatonal parte del muro y la antigua casa de molienda. 3
Guardar la pleamar para trabajar después
Un molino de mareas combina tres piezas: el edificio con sus mecanismos, el dique y el estanque. La explicación de la Universidad de Cantabria permite seguir el ciclo sin imaginar una maquinaria completa donde ya no se conserva. 2
- La marea llena el estanque. El agua entra por las compuertas del cierre.
- El mar baja y el agua queda retenida. Se forma una diferencia de altura entre el interior y el exterior.
- La salida mueve las ruedas. Cuando hay desnivel suficiente, el agua se conduce por pasos estrechos, llamados saetines, hasta las ruedas que transmiten el movimiento a las muelas.
El molino se detenía al agotarse esa reserva. Podía aprovechar la regularidad de las mareas, pero no moler a cualquier hora; las mareas de menor amplitud reducían su rendimiento. Este es el principio general de estos ingenios, no un plano reconstruido de las compuertas de Aldama. 2
Un establecimiento para moler cereal
El catálogo patrimonial de Santander fecha la construcción del molino en 1795 y señala que funcionó hasta el siglo XIX. Recoge siete ruedas, tres de ellas utilizadas solo en invierno, y dependencias que incluían un taller de galletas para las tripulaciones de los puertos próximos. La molienda formaba parte de una actividad de almacenamiento y elaboración de alimentos. 1
Un documento parlamentario de 1998 aporta otro hilo. La exposición de motivos de una propuesta de protección de La Maruca sitúa en 1795 la cesión municipal de terrenos a Sebastián Aldama para levantar el dique. También reproduce noticias sobre una real cédula de 1800 favorable a la fábrica y menciona el aprovechamiento de aguas dulces y saladas. Esa descripción ayuda a entender por qué no conviene atribuir toda la capacidad del establecimiento exclusivamente a la marea. 4
El documento es una propuesta política posterior, con una reseña histórica: no sustituye a la cédula original ni acredita por sí mismo que se aprobara la protección solicitada. Tampoco permite fijar aquí una producción anual segura. Para explicar la instalación basta con reconocer la combinación de obra hidráulica, maquinaria y abastecimiento de cereal.
Lo que permanece junto al agua
La ficha municipal enumera restos del puente, el muro de cierre, la presa y los pasos del agua; también señala que la casa de molienda se transformó en vivero de marisco. 1 La fotografía que abre esta página sitúa el entorno de la ría, pero no permite identificar todas esas piezas ni observar mecanismos interiores.
Para reconocer un molino así hay que ampliar la mirada más allá de la casa. El espacio que se cerraba y el recorrido del agua eran tan necesarios como las ruedas. Esa relación explica que un muro sobre el que hoy se cruza la ría pueda pertenecer a una instalación productiva.
La Maruca conserva una forma de entender el litoral: el agua que subía era una reserva; el agua que salía, trabajo. El molino convirtió ese intervalo entre dos niveles en harina.
Notas
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Ayuntamiento de Santander, Santander, punto de encuentro patrimonial, catálogo de bienes culturales, ficha E.1, p. 110. Describe cronología, dotación y restos del molino de San Sebastián de Aldama. ↩ ↩2 ↩3
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Universidad de Cantabria, proyecto Huellas, «Los molinos de marea», apartados sobre componentes, ciclo hidráulico y limitaciones de funcionamiento. ↩ ↩2 ↩3
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Turismo de Santander, Rumbo Norte, apartado «Molino de Aldama». Identifica la casa de molienda y parte del cierre junto al puente de la ría. ↩
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Boletín Oficial de la Asamblea Regional de Cantabria, n.º 264, 22 de octubre de 1998, pp. 1675–1678, especialmente p. 1677, «Molino de Mareas de Aldama». Escrito inicial de la proposición no de ley n.º 493, presentada por el Grupo Parlamentario de Izquierda Democrática Cántabra; no es una declaración de protección aprobada. ↩