En los terrenos del antiguo aeródromo de La Albericia se construyó después el complejo deportivo que el catálogo municipal identifica con el nombre de Ruth Beitia. Esa transformación del suelo conserva una historia menos visible que las pistas de atletismo: allí también se fabricaron aviones. 1
El campo de vuelo, los talleres y el deporte corresponden a usos distintos de un mismo entorno. Seguirlos permite entender cómo una extensión situada al oeste de Santander pudo participar en la aviación y acabar integrada en la vida cotidiana del barrio.
Antes de los talleres, el campo de vuelo
Aena sitúa el primer festival aéreo santanderino en 1910. En 1912 se instalaron dos hangares y se apisonó el campo; al año siguiente nació el Aeroclub Santanderino. Esa secuencia muestra una formación gradual del aeródromo, desde las exhibiciones hasta unas instalaciones preparadas para sostener la actividad. 2
La proximidad de una zona donde probar aparatos daba sentido a la convivencia entre vuelo y fabricación. No demuestra por sí sola por qué una empresa escogió Santander, pero ayuda a entender la relación material entre taller y campo: un avión necesitaba salir de la nave y ser probado.
El catálogo municipal recoge dos iniciativas industriales separadas por décadas. La Sociedad Española de Construcciones Aeronáuticas y Similares, SECAS, aparece vinculada al periodo 1915-1919; Aerodifusión, a 1953-1959. La primera fabricó aparatos militares y la segunda avionetas civiles. 1
Fabricar dependía también de lo que llegaba de fuera
Una reconstrucción publicada por Cantabria Económica en 2000 explica la fragilidad de la primera fábrica mediante sus suministros. Según ese relato, la madera de fresno procedía de Hungría y las telas y barnices llegaban de Francia. La guerra europea dificultó el abastecimiento y provocó la suspensión de la actividad en 1917, antes del desmantelamiento de 1919. 3
Conviene leer esa explicación con su alcance: es una historia periodística posterior, no un libro de pedidos de la empresa. Aun así, plantea una cuestión importante para investigar la industria local. La capacidad de montar un avión no garantizaba disponer de todos los materiales para continuar haciéndolo.
Otra aviación, otra empresa
Décadas después, Aerodifusión retomó en La Albericia la construcción aeronáutica, esta vez con orientación civil. Cantabria Económica relaciona la iniciativa con la aviación deportiva y con la fabricación del modelo francés Jodel D-112. 3
Entre ambas etapas industriales el aeródromo mantuvo su propia trayectoria. Aena fecha en 1948 su apertura oficial al tráfico civil nacional e internacional de turismo y a escalas técnicas comerciales; en julio de 1950 Iberia inauguró la línea con Madrid. 2
Fabricar, enseñar a volar, efectuar una exhibición y transportar viajeros son actividades que pueden compartir terreno sin tener la misma cronología. Esa distinción resulta decisiva cuando las fuentes llegan al final del aeródromo.
Un cierre que exige distinguir actividades
Aena fecha la inauguración de Parayas el 25 de septiembre de 1953 y describe ese día como el cierre definitivo de La Albericia. El catálogo municipal, sin embargo, prolonga la etapa local de Aerodifusión hasta 1959. El reportaje económico sitúa el traslado de sus talleres a Parayas en 1960. 1 2 3
Las fechas no permiten afirmar que todo cesara a la vez. Pueden estar describiendo el traslado del tráfico y el final de otros usos, pero esa explicación necesita documentación administrativa para quedar cerrada. La continuidad industrial posterior a 1953 debe conservarse como problema de la cronología, no desaparecer para hacerla más sencilla.
En 2010 se colocó un recuerdo del centenario del aeródromo en la avenida del Deporte, junto a Vicente Trueba, según el catálogo municipal. La misma fuente explica que la antigua pista formó una reserva de suelo utilizada para el complejo deportivo. 1
La Albericia permite así seguir una transformación concreta: un terreno acondicionado para volar sostuvo también intentos de producción industrial y acabó dedicado a otros usos colectivos. Los talleres merecen un lugar en esa historia, con sus discontinuidades y con las fechas que todavía exigen contraste.
Notas
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Ayuntamiento de Santander, catálogo patrimonial II, pp. 131-133. ↩ ↩2 ↩3 ↩4
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Aena, historia del aeropuerto, apartados «Historia» y «Aeropuerto de Parayas». ↩ ↩2 ↩3
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Cantabria Económica, Pioneros en aeronáutica, 17 de octubre de 2000. Reconstrucción retrospectiva utilizada como contraste, con discrepancias indicadas en el texto. ↩ ↩2 ↩3