Hay una estrella de cinco puntas sobre la esquina de Calvo Sotelo 17. Debajo, dos palabras en mayúsculas — LA POLAR — siguen diciendo quién promovió el edificio. Y un poco más abajo, una placa resume su lugar en la ciudad con una frase latina: Prima ex igne renata , la primera renacida del fuego. 1
La inscripción es solemne, pero necesita una precisión. Las fuentes consultadas presentan La Polar como el primer edificio de iniciativa privada levantado en la zona siniestrada por el incendio de 1941. 2 La afirmación queda limitada a esa categoría y a ese ámbito urbano. Su importancia está en otra parte: fue el inmueble con el que la reconstrucción privada del centro adquirió fachada, volumen y ceremonia pública.
La Polar no era una heladería
El nombre puede despistar hoy. La promotora fue la Compañía de Seguros La Polar , una aseguradora fundada en Bilbao en 1901 durante la expansión de los negocios financieros vizcaínos. 3 La empresa encargó a Ramiro Saiz Martínez y Gabriel de la Torriente y Rivas un edificio que llevaría su marca hasta la coronación. 2 4
Ramiro Saiz era el nombre profesional de Ramiro de Mesones Martínez. COACAN lo identifica además como arquitecto municipal del Ensanche de Santander desde 1925. 5 Su doble posición —profesional con obra privada y técnico conocedor de la transformación urbana— ayuda a situar el proyecto, aunque no autoriza a atribuirle por sí sola cada decisión de la reconstrucción.
La estrella que aún se ve desde la calle era, por tanto, una firma corporativa. La compañía no solo poseía el inmueble: lo convirtió en un anuncio permanente, colocado en uno de los puntos más visibles del centro rehecho.
¿Qué significa que fue «el primero»?
El pie de una fotografía del edificio en obras lo denomina «el primer edificio particular de la reconstrucción». 2 Una historia de la arquitectura editada por COACAN lo presenta también como el primer inmueble levantado dentro del nuevo frente urbano. 6 El Ayuntamiento y un NO-DO difundido en enero de 1946 conservaron la versión ceremonial: la inauguración del primer edificio reconstruido en la zona devastada. 1 7
Las cuatro formulaciones se parecen, pero no son idénticas. La expresión adoptada aquí conserva los dos límites que las fuentes permiten sostener: la iniciativa privada y la zona siniestrada. No se amplía la prioridad del edificio fuera de esa categoría ni de ese ámbito urbano.
También hay una duda cronológica que conviene no alisar. La placa visible en la fachada asocia el edificio con 1941 y 1945, y la fuente municipal sitúa su inauguración en 1945. 1 El NO-DO confirma que el acto ya había ocurrido cuando se publicó el noticiario del 14 de enero de 1946. 7 Sin embargo, una publicación de COACAN da 1943 como año de terminación. 5
La descripción del edificio aparecida en octubre de 1943 y recuperada por Rodríguez Llera todavía hablaba en futuro de varios acabados y servicios: «será», «serán». 2 Por eso 1945 puede publicarse como año de inauguración, pero no como fecha acreditada de final de obra. Resolver cuándo terminó administrativamente la construcción y por qué COACAN usó 1943 exige consultar el expediente municipal.
Una vivienda moderna bajo una fachada histórica
Rodríguez Llera describió la fachada como «ligeramente barroca». 2 La piedra reforzaba esa apariencia: fondos de Ontoria y resaltes de Escobedo, con una composición de esquina culminada por el torreón. Este último se incorporó por sugerencia municipal y el proyecto lo destinaba a estudio de pintor. La fuente documenta el propósito dibujado, no que un artista llegase a instalarse allí.
Detrás de la envolvente representativa había un programa residencial muy concreto: pisos amplios destinados al alquiler. La planta publicada en 1948 permite reconocer salón, gabinete, dormitorios, cocina, plancha y dormitorio de servicio. Se organizaban dos circulaciones: una escalera principal con ascensor y otra de servicio, acompañada por un montacargas. 2 4
La memoria enumera calefacción, parqué en las habitaciones principales, mármol en la escalera y mosaico Nolla en los baños principales. También menciona terraza, jardín, pérgola y un tendedero cubierto. 2 Eran prestaciones modernas dentro de una arquitectura exterior que buscaba continuidad histórica. No sabemos cuántos de esos materiales o distribuciones sobreviven hoy; el artículo describe el proyecto de los años cuarenta, no el interior actual de viviendas privadas.
El triángulo financiero de Atarazanas
La Polar no apareció aislada. COACAN lee su presencia junto a La Equitativa y el Banco Hispano-Americano como un triángulo de edificios financieros ante la plaza de Atarazanas. 6 En ese frente, la reconstrucción reunió compañías, oficinas, comercio y vivienda vertical en inmuebles con ascensor y calefacción.
La lectura ayuda a entender una aparente contradicción. La ciudad nueva podía envolverse en piedra y recursos historicistas mientras cambiaba su escala y su funcionamiento. La Polar ofrecía a la calle una imagen estable, casi monumental; detrás ordenaba alquileres, circulaciones jerarquizadas y servicios técnicos propios de un bloque urbano moderno.
La vista completa del edificio permite observar esa condición de bisagra. No es una torre exenta ni un palacio conservado: ocupa la alineación del nuevo centro y concentra su gesto más reconocible en la esquina. La estrella funciona a distancia; la piedra y los huecos construyen continuidad a pie de calle.
La placa recuerda una victoria
El texto de la fachada cuenta la reconstrucción como renacimiento. El NO-DO la convirtió además en acto público: autoridades, ceremonia y un primer inmueble que probaba que la ciudad avanzaba. 7 Ambos documentos son valiosos precisamente porque muestran cómo se quiso representar aquel momento.
Pero una placa selecciona. Celebra la rapidez material y no explica quién pudo volver al centro, cómo se adjudicaron los nuevos solares o qué relación guardaban estos pisos amplios de alquiler con las necesidades de realojo. Esas preguntas exigen otros expedientes y otras voces. No pueden contestarse mirando una planta residencial ni deben desaparecer bajo la frase del renacimiento.
El catálogo municipal consolidado de 2022 incluye el edificio de Calvo Sotelo 17 con nivel de protección 3. 8 La estrella y el nombre siguen arriba. Reconocerlos ya no obliga a aceptar sin matices el relato de la placa: permite leer a la vez la obra construida, la aseguradora que la firmó y la memoria pública que hizo de aquella esquina el comienzo visible de otra ciudad.
Notas
-
Ayuntamiento de Santander, «El primer edificio construido en la zona arrasada por el incendio». ↩ ↩2 ↩3
-
Ramón Rodríguez Llera, La reconstrucción urbana de Santander 1941-1950, pp. impresas 129-130, pp. 154-155 del PDF, y foto 26. ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7
-
Universidad del País Vasco, La Bolsa de Bilbao y los negocios financieros, p. 89. ↩
-
Revista Nacional de Arquitectura, n.º 76, abril de 1948, p. 145. ↩ ↩2
-
COACAN, 50 años de arquitectura, 1891-1941, p. 198 del PDF. ↩ ↩2
-
COACAN, Cuarenta años de arquitectura 1942-1982, p. 55 del PDF. ↩ ↩2
-
Filmoteca Española / RTVE, NO-DO 158A, 14 de enero de 1946, secuencia aproximada 00:28-02:00. ↩ ↩2 ↩3
-
Ayuntamiento de Santander, Catálogo de edificios protegidos consolidado, 2022, p. 6. ↩
